LA PLATAFORMA DEL ROCK EN EL EXILIO (ReeE) QUEMÓ SUS DEMONIOS POR SAN JUAN


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LUNES 23 DE JUNIO DE 2008, QUEMA DE JUANILLOS EN CÁDIZ


La quema de los Juanillos es un tradicional festejo popular de la ciudad de Cádiz. Como en muchos lugares del mundo, con el solsticio de verano, la gente abre ya del todo sus poros para la llegada del verano y esa noche, la más corta del año, se ponen a jugar con fuego, tirar petardos, hacer fogatas, etc, para ahuyentar las penas, los malos espíritus, los malos pensamientos y a las malas personas. En Cádiz, el Juanillo es un muñeco, una especie de ninot, hecho de trapo y madera que peñas y particulares hacen los días antes y queman en plazas públicas congregando a lo más granado de cada barrio. Como con ciertos aspectos del Carnaval, las autoridades bendicen a regañadientes estas costumbres populares en las que habitualmente aparecen representadas como villanos y mala gente.
Allí, en la Plaza de Paco Alba, el pasado 23 de junio las peñas del casco antiguo de la ciudad concentraban sus juanillos para quemarlos. Entre ellos, en una posición discreta, dada nuestra elegancia y la falta de experiencia en lidiar con las maldades del pescador, se encontraba el Juanillo presentado por la Plataforma del Rock Gaditano en el Exilio (ReeE). Concretamente, ésta era la propuesta:
Pese a su modesta altura (pues, a diferencia de los demás juanillos no dispusimos de plataforma) nuestro ninot fue muy apreciado entre el variado público asistente, dada su innegable calidad artística y expresiva y su impagable valor didáctico.
Miembros del Berengena Man Arts Studio, equipo artístico encargado de ejecutar la obra, posan orgullosos a la hora del crepúsculo, con antorcha y gasofa en mano, que no les temblará a la hora de meterle fuego purificador a la criatura.
Hasta el Teniente Alcalde de la ciudad vino a felicitarnos. Aquí se le ve de espaldas apreciando algunos detalles de la talla (seguro que para sus adentros pensó "ouh yeahh!") mientras el Batosky posaba para la inmortalidad con sus amigos en la Caleta, de la que nunca le echarán.
También el popular "Bolea" vino a apreciar la calidad de la talla y, con su habitual simpatís y espontaneidad, no dudó en parodiar con los muñequecos haciendo tipo con su habitual disfraz de picoleto (la verdad es que le mentimos, le dijimos que el muñeco eran ZP y su mujer cuando, evidentemente, no se trataba de éstos).
Se acercaba el momento de la queme de los Juanillos, el Juanillo del ReeE sería uno de los últimos... hasta que llegó el fuego purificador:
Ahí, ahí, arde, arde!!!